Febrero 2020.

«Un saludo con todo mi cariño y afecto para todingos y todingas los que leéis esto. Ya ha pasado un mes desde que llegue a esta bendita tierra y el tiempo vuela como tucán entre tajibos, toborochis y paquiós.

Y es que la vida en Roboré y en las comunidades, por mucho que hablen del carácter calmado del camba, no cesa. Con el comienzo de curso, reuniones y actividades en el colegio, los días pasan muy rápido y casi sin darte cuenta de ello.

Pero sin olvidar el principal motivo por el que estoy aquí. ESTAR. Antes de venir a Bolivia, nunca pude imaginar que ese verbo podía tener tantos significados. Estar significa acompañar a esa familia mientras tomas un café; estar también significa reír sin parar por bromas y comentarios que hacen los becados entre ellos y hacia mí; estar significa jugar con las niñas del Hogar de San Francisco al Twister o al Uno y disfrutar escuchándolas reír; también significa hablar con los hermanos durante largos periodos, escuchando historias que te han podido contar mil veces, pero sintiendo que son felices compartiendo contigo y notando como se para el tiempo a cada rato que pasamos juntos; pero lo más importante, estar significa compartir momentos, pero sobre todo, compartir vida.

Visitas a las familias, a las que después de cinco años consideras parte de ti, esos “tíos”, “primos” o “abuelos” que estás tiempo sin ver porque viven fuera, pero que por mucho que pase el tiempo siguen así y a los que no nombro porque seguro que se me olvida alguno. Siempre tan agradecidas, con ese cariño que desborda por los cuatro costados y con tantos recuerdos de toda la gente que habéis estado por aquí.

Los hermanos, qué decir de ellos. Además, contando este año con la suerte de tener un hermano más, por lo menos hasta julio. Esos hombres tan llenos de vida a pesar de la edad. Esos ejemplos de entrega desinteresada, reflejos de Dios en el mundo. Incansables cada uno dentro de lo suyo. Vidal, en la coordinación del colegio, no se le escapa una. Obras, reuniones, actos cívicos, siempre el primero en todo. Jesús, con sus paseos de hora u hora y media todos los días. Siempre después de haber dado los buenos días a todo el personal del colegio y habiendo regalado un caramelo, eso sí solo a las profesoras. Además, de algún que otro día llevar la comunión a varios enfermos del pueblo. Sebastián, el nuevo hermano, apasionado y amante de la Chiquitanía y de su naturaleza. Paseando por el colegio, saludando a los chicos, cuidando el patio en sus momentos libres.

Convivencias con los becados, con los profes y con pastoral – para empezar con fuerza la nueva gestión escolar –. Juegos, gymkhanas, baños en los balnearios de Roboré, disfrutando momentos juntos y compartiendo tiempo y reflexiones que nos ayudarán a tener un fantástico año o, por lo menos, a poner todo nuestro empeño para que sea así. Este año veinte becados, solo de quinto y sexto de secundaria. La educación en la unidad educativa de Limones va avanzando – en mayo o junio se estrenará el nuevo edificio – y cada vez hay menos becados. Pero el proyecto y la ayuda siguen, de otras formas y quizá con miras a buscar otras ayudas, pero seguimos al pie del cañón.

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Con las niñas de San Francisco es disfrutar de la sencillez. Niñas que pasan solas tanto tiempo, son felices con tan poco, viendo una peli, haciendo una manualidad en goma eva o yendo a pasear al río. Y siempre con esa felicidad que les caracteriza y con ese “gracias” desde el corazón cada vez que nos vamos.

El trabajo en el colegio y en las comunidades es otro de los puntos fuertes. Cuando uno trabaja poniendo cariño en lo que hace, poniendo todo su entusiasmo para que salga todo lo mejor posible, cuando el trabajo es una vocación, las letras muchas veces cambian y se transforma de profesión a pasión. Apoyo escolar a los niños, acompañamiento a profesores y a chicos en el colegio y en la pastoral o apoyo psicopedagógico serán algunas de las funciones que con alegría y entusiasmo llevaré a cabo. Siempre teniendo presente la frase de Marcelino: “para educar a un niño (adolescente, adulto) hay que amarlo”.

Y todo esto es mi día a día. Un día a día que disfruto e intento vivir a tope exprimiendo cada segundo para que se quede nada sin vivir. Y así seguiremos hasta diciembre, cuando me toque volver a decir adiós. A todos los voluntarios de SED que tengáis inquietudes, aquí os espero. Estoy seguro, como me ha pasado a mí en otras ocasiones, que os enamoraréis de esta tierra y de su gente.

Muchos saludos para todingos y todingas sintiéndome desde España muy querido y acompañado.»

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Enero 2020.

«Buenos días a todingos y todingas desde tierras Bolivianas.

Os escribo desde Comarapa, “el paraíso escondido”, para contaros un poquito como están siendo estos primeros días de adaptación al que será mi año en Bolivia.
Como sabéis el día ocho aterricé en esta bendita tierra y desde entonces, y ya hace unos cuantos de días, todo han sido buenos momentos y buenos sentimientos. ¿Sabéis esa sensación de llegar a un sitio y poder decir “estoy en casa”? Supongo que a muchos os habrá pasado en innumerables ocasiones, pues así es como me siento yo aquí.
El recibimiento por parte de los hermanos – José Antonio, Saturnino, Reinaldo, Gregorio o Jesús – ha sido formidable, intentando, y así lo consiguen, que esté lo mejor posible, como diría la canción: “Que no nos falte de ná, que no, que no…”
Los primeros días en Santa Cruz pasaron bastante rápidos, con tiempo para todo: papeleos – si todo sale bien a partir del próximo día 27 soy “ciudadano boliviano” –, largas sobremesas, paseos con los hermanos y una de las cosas que más disfruto, las partidas nocturnas a la brisca y al cacho – con la gran alegría de José Antonio cuando le salió una dormida (cuando en una tirada te salen los cinco dados con el mismo número, es tirada ganadora).
Aprovechando que estamos en vacaciones, Gregorio me propuso venir con él a Comarapa y así poder conocer otras realidades maristas de Bolivia y otros paisajes y lugares hasta ahora desconocidos para mí. He de decir que no me arrepiento, vaya maravilla de paisaje, el parque Amboró, las comunidades entre montañas, los cultivos de frutilla y choclo (fresa y maíz), los valles cruceños o el bosque nublado.
Y además conocer y visitar la obra marista de aquí. El colegio, el internado, la granja, la lechería o la huerta, donde muchos alumnos pasan mañanas y tardes estudiando y formándose para poder labrarse un buen futuro.
En unos días vuelvo a Santa Cruz para tener alguna reunión con responsables de cara a ir ultimando aspectos del proyecto de cooperación de este año y a Roboré, la que será mi casa y el lugar donde pasaré la mayoría del tiempo durante esta experiencia, con profes de allí, alumnos, catequistas y, sobre todo, la gente de las comunidades.

Estoy feliz de estar aquí, lejos de mi familia y de la gente que quiero y me quiere, pero feliz. Cuando uno hace lo que quiere y disfruta con ello, el lugar y la distancia no supone ningún problema. Os seguiré contado mis peripecias y aventuras por este maravilloso país.
Muchos saludos a todingos y todingas desde tierras bolivianas, con todo mi cariño y mi recuerdo en las oraciones.

Luis Alberto.
Voluntario de SED de larga estancia en Bolivia»

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