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Crónica de Luis Alberto Illán (Voluntario de SED de larga estancia en Bolivia)

29 enero, 2020 • Noticias, Solidaridad

Buenos días a todingos y todingas desde tierras Bolivianas.

Os escribo desde Comarapa, “el paraíso escondido”, para contaros un poquito como están siendo estos primeros días de adaptación al que será mi año en Bolivia.
Como sabéis el día ocho aterricé en esta bendita tierra y desde entonces, y ya hace unos cuantos de días, todo han sido buenos momentos y buenos sentimientos. ¿Sabéis esa sensación de llegar a un sitio y poder decir “estoy en casa”? Supongo que a muchos os habrá pasado en innumerables ocasiones, pues así es como me siento yo aquí.
El recibimiento por parte de los hermanos – José Antonio, Saturnino, Reinaldo, Gregorio o Jesús – ha sido formidable, intentando, y así lo consiguen, que esté lo mejor posible, como diría la canción: “Que no nos falte de ná, que no, que no…”
Los primeros días en Santa Cruz pasaron bastante rápidos, con tiempo para todo: papeleos – si todo sale bien a partir del próximo día 27 soy “ciudadano boliviano” –, largas sobremesas, paseos con los hermanos y una de las cosas que más disfruto, las partidas nocturnas a la brisca y al cacho – con la gran alegría de José Antonio cuando le salió una dormida (cuando en una tirada te salen los cinco dados con el mismo número, es tirada ganadora).
Aprovechando que estamos en vacaciones, Gregorio me propuso venir con él a Comarapa y así poder conocer otras realidades maristas de Bolivia y otros paisajes y lugares hasta ahora desconocidos para mí. He de decir que no me arrepiento, vaya maravilla de paisaje, el parque Amboró, las comunidades entre montañas, los cultivos de frutilla y choclo (fresa y maíz), los valles cruceños o el bosque nublado.
Y además conocer y visitar la obra marista de aquí. El colegio, el internado, la granja, la lechería o la huerta, donde muchos alumnos pasan mañanas y tardes estudiando y formándose para poder labrarse un buen futuro.
En unos días vuelvo a Santa Cruz para tener alguna reunión con responsables de cara a ir ultimando aspectos del proyecto de cooperación de este año y a Roboré, la que será mi casa y el lugar donde pasaré la mayoría del tiempo durante esta experiencia, con profes de allí, alumnos, catequistas y, sobre todo, la gente de las comunidades.

Estoy feliz de estar aquí, lejos de mi familia y de la gente que quiero y me quiere, pero feliz. Cuando uno hace lo que quiere y disfruta con ello, el lugar y la distancia no supone ningún problema. Os seguiré contado mis peripecias y aventuras por este maravilloso país.
Muchos saludos a todingos y todingas desde tierras bolivianas, con todo mi cariño y mi recuerdo en las oraciones.

Luis Alberto. Voluntario de SED de larga estancia en Bolivia

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